Amalin, es el demonio de la languidez, la pereza, la desilusión y la fatiga.

Los demonios existen en un mundo de oscuridad perpetua y también deambulan por la Tierra haciendo aquello que su naturaleza les dicta, el mal, el sufrimiento, la perversidad, la crueldad, el odio y muchas otras características negativas son el tipo de vibración que emiten este tipo de seres, algunos, son más malévolos que otros y los hay tan variados que se creé que existen cientos de miles, quizás más.

pero, al igual que los ángeles, no todos los demonios son bien conocidos por el hombre, En algunas demonologías se nos habla de 7 demonios principales ordenados de acuerdo a los 7 pecados capitales, en las clavículas de salomón sin embargo se nos habla de 72 demonios de los cuales el Rey se ayudó para lograr ciertos objetivos, pero eso no es todo, existen compendios demonológicos cuyo conteo es de cientos de demonios, e incluso miles.

De éste modo, cada demonio tiene sus características, y de acuerdo a quien sirvan o quien sea su líder, estos, se especializan en ciertas áreas de corrupción del alma.

Hoy, estudiaremos a un demonio en particular, un demonio poco conocido pero que, seguramente ha tenido mucho que ver con ciertas desgracias de la humanidad. Analizaremos sus características, su historia y por supuesto, te diré cómo librarte de él.

Yo Soy, El DoQmentalista, y esto es, Amalin, El Demonio de la Languidez.

Amalin se encuentra descrito de manera casi fugaz en la mayoría de los compendios demonológicos de nuestro tiempo, como muchos demonios, ha ido perdiendo importancia sobre todo gracias a los medios comerciales quienes únicamente suelen usar a satanás como antagonista para sus producciones, sin embargo conocer el nombre de un demonio es tan importante, que una vez que lo tenemos en mente y lengua, inmediatamente adquirimos poder sobre él, y es que durante los exorcismos, es necesario tener el nombre del demonio para pronunciarlo, reprenderlo y luego poder expulsarlo de cuerpo del poseido.

En el libro: La Magia sagrada de abramelin el mago, se describe a amelin como uno de los 53 servidores de ashtaroth y asmodeus, es un demonio proveniente de la región caldea, una antigua localización conocida como Asia Anterior, próxima al desierto de arabia.

El, es el demonio de la languidez, del desánimo de los hombres y mujeres, si alguna vez te has sentido sin ganas, como con una especie de cansancio infinito sin razón alguna de ser, entonces, podrías estar siendo atacado por éste espíritu maligno.

Amalin, invade la mente de sus víctimas con pensamientos que llevan a las personas a postergar sus metas, a tirar la toalla, a dejar para después las cosas más importantes de sus vidas y sobre todo aquellas cosas que de llevarse a cabo, terminaría por poner al individuo en una posición favorable y de dicha, no obstante éste espíritu demoníaco esta aquí para impedirlo y causar sufrimiento a todo aquel que sea lo suficientemente débil como para permitírselo.

El abatimiento, los desalientos, la fatiga y la debilidad extrema son ambientes que él mismo propicia para sus víctimas, el prepara el terreno de la flojera, el decaimiento y los constantes desanimos, tanto de nuestras mentes, como de nuestro espíritu y por supuesto, nuestros cuerpos, la lasitud y la melancolía vienen aunados a sus terribles maldiciones, el tedio es su manera de hacer caer poco a poco a sus víctimas en sus artimañas y falsedades.

Mientras que algunas personas son naturalmente impulsadas a completar sus proyectos, otros son apáticos, pero muchos de nosotros no lo somos por naturaleza, en el fondo, tenemos unas ganas tremendas de salir adelante, de ir por todo y contra todo para lograr sobresalir, pero, el desánimo, la pereza y la desilución nos invaden, a tal grado, que para muchos, se vuelve un estilo de vida y desde luego una tentación para otros.

La Biblia posee mucho acerca de éste tipo de males y nos advierte sobre lo que nos puede ocurrir si caemos en éste tipo de trampas, de tal forma que…

Muere en su pecado:

“El deseo del perezoso le mata, porque sus manos no quieren trabajar” Proverbios (21:25)

Le encanta dormir:

“Como la puerta gira sobre sus quicios, así el perezoso se vuelve en su cama” Proverbios (26:14)

Desperdicia tiempo y energía:

“También el que es negligente en su trabajo, es hermano del hombre disipador” Proverbios (18:9)

Su futuro es sombrío:

“El perezoso no ara a causa del invierno; pedirá, pues, en la siega, y no hallará” Proverbios (20:4)

Puede llegar a empobrecer:

“El alma del perezoso desea, y nada alcanza; mas el alma de los diligentes será prosperada” Proverbios (13:4).

Nosotros mismos permitimos la entrada de éste tipo de demonios o espíritus malignos al dejarnos caer en tentación, un día de pronto decidimos no ir a trabajar, lo cual tendrá consecuencias serias en el futuro, pero estamos tan cegados que solo podemos ver el beneficio de ello y no todo lo malo que traerá después.

Hay ocasiones, cuándo no tenemos nada que hacer y estamos aburridos y no se nos ocurre nada, es entonces cuándo recurrimos a ciertas actividades nocivas para nuestro bienestar, salir a fumar cigarrillos o fumar hierba, ver pornografia, la masturbación, el sexo con prostitutas, la gula, la pereza, la envidia, el egoísmo y muchas otras cosas más.

Existe una historia acerca de un hombre llamado Paul Simunovic, él era un joven trabajador de cerveza artesanal en un pueblo croata llamado karlovac, al sureste de Zagreb, a orillas del río Kupa. Paul, fue contratado por una pequeña empresa que elaboraba cerveza de barril, desde el principio, Paul, de 27 años, fue muy dedicado en su trabajo, llegaba con puntualidad, aprendia rapido, su conducta era ejemplar y sobre todo, siempre se le veía trabajando, un día, Paul Simunovic estaba comiendo junto con sus compañeros en la hora del almuerzo, cuándo su hermana entró en el sitio acompañada del dueño del negocio, eran malas noticias, sus padres, acababan de morir en un accidente en la carretera.

Como era de esperarse, Paul, entró en depresión, luego del entierro le fue imposible reincorporarse a su trabajo, sus jefes comprendieron la situación y le dieron unas semanas de descanso al pobre hombre, pero su condición no hacía más que empeorar, su hermana notaba esto y trataba de darle ánimos, pero Paul no escuchaba lo que le decían. No paraba de maldecir a la guerra,

-la guerra afectó a mis padres, la maldita guerra los dejó débiles, la guerra se los llevó…-

poco a poco, Paul se convirtió en un hombre desarreglado, sin ánimos, al final, perdió su trabajo, su físico cambió, ahora se la pasaba comiendo y bebiendo cerveza, durmiendo y lamentándose de lo ocurrido, Paul, había caído en las garras de la desilución.

Ni los medicamentos, ni la terapia, ni los ánimos de sus seres queridos le hicieron salir del pozo en el que estaba metido, desesperada, su hermana fue a buscar ayuda a la iglesia franciscana, en dónde encontró, por fortuna a un sacerdote que la escuchó.

Inmediatamente fueron a visitar a Paul a su casa, La hermana, el sacerdote y un ayudante entraron a la casa, justo en el momento en que aquellos hombres de Dios pusieron los pies en el sitio, todas las puertas, incluyendo la de la entrada, se azotaron con violencia, el ambiente cambió, era húmedo y sofocante, había algo diferente ahí, rápidamente se dirigieron a la habitación de Paul, lo encontraron durmiendo con una jarra de cerveza en la mano y un cigarrillo en la otra a punto de quemarle los dedos, por fortuna aquello no causó un incendio.

El sacerdote ordenó que no lo despertaran, comenzaron los preparativos y con paul recostado, el clérigo inició sus rezos en un latín que erizaba los vellos del cuerpo…

Exorcizamus te, omnis immunde spiritus, omnis satanica potestas, omnis incursio infernalis adversarii, omnis legio, omnis congregatio et secta diabólica…

La cama en donde paul se encontraba comenzó a temblar, su hermana no podía creer lo que sus ojos le mostraban, aquello realmente estaba pasando, pero como?, los rezos continuaron, la cabeza de paul se levantó para mirar al sacerdote y burlarse de él, sus ojos eran otros, su voz no era de éste mundo, su risa era diabólica…

-Por el poder que nos dió Jesús el cristo, el hijo de nuestro padre Dios que es Dios tuyo también, en el nombre del espíritu santo, en el nombre de la trinidad te ordeno que me digas tu nombre espíritu inmundo, dinos tu nombre…-

Entre gritos y alaridos el cuerpo de Paul Simunovic se retorcía con violencia hasta que de pronto, todo quedó en calma y una voz maldita emergió de su garganta.

-Yo Soy Amalin-

El sacerdote y su ayudante se vieron a los ojos y procedieron a arrojar agua bendita sobre el cuerpo de Paul.

-Por el poder y autoridad que Jesús el hijo de Dios nos ha dado sobre ustedes los espíritus inmundos, te orden que dejes a éste hombre, te reprendo, Amelin, y te mando en el nombre de Dios todopoderoso a que salgas de éste cuerpo que no te pertenece, déjalo en paz, en el nombre de Jesús, vete para siempre…

De pronto el cuerpo de paul quedó completamente tenso y de un instante a otro, el espíritu maligno del demonio abandonó su cuerpo, dejándolo caer en la cama y provocando que Paul Simunovic despertara entre lágrimas y gritos desbordados.

¿Pero qué pasa cuándo las personas no tienen acceso a un sacerdote dispuesto a ayudar?, ¿qué ocurre si tu, o un conocido tuyo es víctima de un ataque espiritual similar?.

A continuación, voy a decirte cómo librarte de éste tipo de demonios, más precisamente, como vencer a Amelin.

Se trata de una técnica de purificación conocida como auto purificación del alma subyugada, y dependiendo del tipo de demonio que te esté atormentando a ti o a alguien más, es posible, mediante esta técnica, expulsar a un espíritu maligno, ya sea de tu cuerpo, de tu familia o de tu hogar.

Amelin, es el demonio de la languidez, de la pereza, de la desilución y la fatiga, en consecuencia, cuándo tu hayas identificado la manera en que trabaja tu demonio, entonces, deberás contraatacar, y para luchar contra amelin, es necesario actuar con fe, vehemencia, levantarte de dónde sea que estés y hacer aquello que te resulta más difícil, realizar de una vez por todas aquello que has estado postergando, llenarte de ánimos, mantenerte activo, privarte de todos aquellos placeres con los que el demonio a cegado tu vista, llénate de energía cada día con oraciones, llénate de vigor con música, cargate de fuerza con ejercicio, clama, pide, llama al poder de Dios, mantén la firmeza en tus decisiones, mantén la acción constantemente, descansa, pero no dejes de planear tus alegrías, duerme, pero antes habla con Dios. Necesitarás resistencia, así es que clama a Dios por ella, necesitarás garra, coraje e ímpetu, así es que llama a tus ángeles y que te apoyen en la batalla, declara con intensidad, enfréntate a tus miedos con valor, muestra tu carácter cuándo te susurre al oído que desistas y sacalo de tu mente con tenacidad.

Haz todo esto durante 40 días y al final, habrás vencido al demonio.

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