La historia de la Madremonte.

Ricas en tradiciones, culturas, mitos y leyendas, son las tierras suramericanas, que aún conservan esos relatos que van pasando de generación en generación, gracias a que aún viven cientos de comunidades indígenas y campesinas en los diferentes países del continente americano.

La historia normalmente se cuenta en los campos colombianos, cuyos lugareños al igual que sus ancestros,  aseguran siempre haber visto a un terrible monstruo,  el cual tiene facciones de mujer, cubierto por una especie de hojas verdes, así como un fluorescente musgo y exóticas plumas, con un sombrero elegante que también lleva vegetación, dicen que es una señora de hermoso cuerpo, elegante, vestida de verde, sin embargo su rostro es un enigma.

Bastante gente a logrado escuchar el grito de fiera de la madre monte entre los árboles y ver la silueta que se pierde en la espesura, pero nadie ha visto nunca su rostro ya que esta cubierto de musgo y sombra, hay gente que dice que no se le puede apreciar el rostro porque su sombrero la opaca.

Sus alaridos en noches oscuras y de tempestad peligrosa vuelve locos y estremece a quienes los escuchan. Vive en sitios enmarañados, con árboles frondosos, alejada del ruido de la civilización y en los bosques cálidos, con animales salvajes que ante ella, y solo ante ella, se muestran dóciles.

Algunos han creído escucharla cuando imita el canto de los grillos, en las tardes de verano, y cuando persigue a las luciérnagas en las noches sin luna.

Dicen que lleva puesto un cinturón de bejucos de cobre y que la hebilla es de plata con incrustaciones de piedras preciosas. Se afirma que su monte de Venus, está protegido por espinas y agudas púas de erizo y que usa sandalias de fique de oro, además, La Madremonte a lo largo de cada una de sus extremidades superiores tiene enroscada una serpiente, en una de sus manos empuña una vara mágica y en la otra una descomunal luciérnaga que le sirve de linterna. Dicen qué la Madre Monte habla con los animales, con los árboles y con los vientos a quienes cuida y defiende por que son sus hijos.

Los campesinos cuentan que cuando la Madremonte se baña en las cabeceras de los ríos, estos se enturbian y se desbordan, causando fuertes inundaciones que ocasionan daños espantosos. El mito es también conocido en Brasil, Argentina y Paraguay, también se le conoce como: Madreselva, Fantasma del monte y Madre de los cerros.

Como vigilante de las selvas, la Madremonte cuida que no desaparezcan la lluvia ni el viento, orienta los periodos de celo de los animales del monte, grita de dolor cuando muere alguna criatura de su dominio. Por eso, odia a los leñadores, cazadores y todo aquel que ose perturbar el ciclo de la naturaleza de manera excesiva.

Poseída de furia, quienes han padecido su venganza, afirman que se transforma: los ojos despiden candela y con las manos de puro hueso, se agita de rabia entre los matorrales. Se desencadenan entonces, los vientos y las tormentas. Los ríos y las quebradas desatan corrientes de agua que arrasan las cosechas y los pueblos.

Dicen que la Madre Monte tiene un ejército de árboles a su disposición y que es durante la noche que estos salen en busca de personas perdidas, ya sea para ayudarles a recobrar el camino o para encontrar algún que otro hombre imprudente que este cazando o pretenda iniciar un incendio, ahí si los arboles mágicos no tienen piedad y según dicen, toman a estas personas y las desmiembran poco a poco hasta que no queda nada de sus cuerpos.

Dicen que para librarse de las acometidas de la Madremonte es conveniente ir fumando un tabaco o con un bejuco de adorote amarrado a la cintura. Es también conveniente llevar pepas de cavalonnga en el bolsillo o una vara recién cortada de cordoncillo de guayacán; sirve así mismo, para el caso, portar escapularios y medallas benditas o ir rezando la oración de San Isidro Labrador, abogado de los montes y de los aserríos.

En el departamento del Putumayo, en Colombia, algunos pobladores que afirman haberla visto, la describen con unos ojos fulgurantes, con una expresión de ira y grandes colmillos como los de un tigre; unas  enormes y largas manos. Cuentan también, que en algunas ocasiones frecuenta tomar la forma de una zarza que se mueve y que asecha con gran ira a todas las personas que se internan en los montes o en las húmedas selvas.

En ciertas zonas de Brasil, Paraguay, Argentina y Colombia, Madremonte es el terror de los infieles, adúlteros, drogadictos, usureros, entre otros. Muchas veces toma represalias como maldecir al ganado con letales plagas.

Por ultimo es importante decir que en cada País o región se le conoce con varios y diferentes nombres, y que no es una leyenda que solo se conoce en Colombia, en algunas partes la forma de su vestimenta puede variar un poco, o la manera de castigar a sus victimas también puede tener ligeras variaciones con respecto a lo aquí dicho, sin embargo es un hecho, La Madremonte, Madreselva, Fantasma del monte, Madre de los cerros y las montañas o como se le llame, es un ser que habita en la parte sur de continente americano, es un espíritu protector cuya única misión es la de cuidar y salvaguardar, manteniendo el equilibrio entre lo humano y la naturaleza.

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